Bodas

Cómo elegir los diseños flash para tu boda

El catálogo es lo que decide si la estación fluye o se atasca. Bien preparado, el invitado elige en dos minutos y sale encantado. Mal preparado, se hace una cola de gente indecisa.

La receta
  • Entre 15 y 30 diseños. Menos aburre, más paraliza.
  • Todos pequeños: entre 3 y 7 cm. Nada que pase de 20 minutos.
  • Mezclad piezas ligadas a la boda con piezas neutras y bonitas.
  • Imprimidlo. En papel se elige mucho más rápido que en un móvil.

Un catálogo flash es una carta de diseños ya dibujados, listos para tatuar tal cual. En una boda no es un accesorio: es la pieza que hace que todo funcione, porque elimina la parte más lenta del proceso, que es decidir qué te vas a tatuar.

Así se prepara uno que funcione.

Cuántos diseños, y por qué ese número

El punto dulce está entre 15 y 30. Por debajo de quince, mucha gente no encuentra nada que le encaje y se queda fuera. Por encima de treinta aparece la parálisis por exceso de opciones: el invitado hojea, duda, vuelve atrás y acaba tardando quince minutos solo en elegir.

Repartidlos por familias visuales para que sea fácil navegar: botánica, símbolos, letras y fechas, animales pequeños, motivos del lugar o de la boda. Cuatro o cinco piezas por familia.

Tamaños: todo pequeño, sin excepciones

El catálogo entero debería estar entre 3 y 7 centímetros. Es la única forma de que los tiempos cuadren y de que entre gente durante todo el servicio.

Poner una pieza grande y espectacular en el catálogo es tentador, y es un error: si alguien la elige, se come una hora entera y deja fuera a cuatro personas. Si a un invitado le apetece algo más grande, lo suyo es citarlo en el estudio otro día.

Una sola pieza grande en el catálogo puede dejar sin tatuaje a media lista de espera.

Cómo ligarlos a vuestra boda

Es lo que convierte el catálogo en algo vuestro y no en una plantilla genérica. Ideas que funcionan bien:

  • La fecha, en números romanos o en formato mínimo. Cuidado con el tamaño: los números pequeños se cierran con los años.
  • Una flor del ramo o del centro de mesa, dibujada en línea fina.
  • Un motivo del lugar: la silueta de la finca, una montaña, el mar si es una boda de costa.
  • Vuestras iniciales entrelazadas, en versión muy simple.
  • Un guiño interno: el animal de vuestro perro, un objeto de vuestra historia, una constelación.

Y un consejo de experiencia: incluid también piezas neutras y bonitas sin relación con la boda. Mucha gente quiere el recuerdo del día pero no quiere llevar vuestras iniciales en el cuerpo, y es totalmente legítimo. Un catálogo mixto tatúa a más invitados.

Preparamos el catálogo con vosotros

Partimos de vuestra historia, el lugar y el estilo de la boda, y dibujamos una carta de diseños que es solo vuestra.

Qué evitar en el catálogo

  • Texto largo o fechas completas en cuerpo pequeño. Es lo primero que se cierra con el tiempo.
  • Detalle muy apretado. Mandalas diminutos, retratos, encajes. En 4 cm no aguantan.
  • Sombreados sutiles. Preciosos recién hechos, borrosos en piezas pequeñas a los pocos años.
  • Diseños que solo funcionan en una zona concreta. Cuanto más versátil sea la pieza, a más gente le sirve.
  • Nombres de la pareja. Para los invitados es una decisión rara; para vosotros, una conversación aparte.

Cómo presentarlo el día de la boda

Imprimidlo. Parece un detalle menor y no lo es: en papel, con los diseños a tamaño real, la gente elige mucho más rápido que pasando fotos en una pantalla. Ver la pieza a escala también evita el clásico "lo quería más pequeño".

Un montaje que funciona muy bien: un cuadernillo o unas láminas colgadas junto a la estación, cada diseño numerado, y una hoja donde apuntarse por orden. Así la gente se apunta, se va a tomar algo y vuelve cuando le toca, en vez de hacer cola de pie.

Y avisad en la invitación o en el cartel de bienvenida de que va a haber estación de tatuajes. Quien se lo esté pensando llega con la idea medio decidida.

Preguntas frecuentes

Entre 15 y 30. Con menos, mucha gente no encuentra nada que le encaje; con más, aparece la indecisión y cada invitado tarda demasiado en elegir.

En una boda es mejor que no. Dibujar algo desde cero lleva tiempo que sale de la lista de espera. Lo razonable es ofrecerle cita en el estudio otro día.

Sí, y funcionan bien en versión muy simple. Conviene que sean una opción más y no el eje del catálogo: mucha gente quiere el recuerdo del día sin llevar vuestras iniciales.

Sí, y es de lo más bonito que pasa: acaba habiendo cuatro personas con la misma pieza pequeña del día. Si preferís que cada uno sea único, hay que decirlo al preparar el catálogo.

Para calcular bien cuántas horas necesitáis según el catálogo que elijáis, mirad cómo funciona una estación de tatuajes en una boda.